DESPRECIABLES
  :: Portada              
  :: Fernando              
  :: Javier                    
  :: Mauri                     
  :: Andrea                  
  :: Ana                      
  SU MÚSICA
  :: Uno a uno            
  :: Zona directo         
  :: Crónicas        
  >> Navegamusic    

LA HISTORIA VISTA POR LA MÁS JOVEN

Algunos hablan de siglos y siglos, yo sólo de un añito. ¡Y lo que ha cambiado la cosa! Un tarde de esas de mayo que ya empiezan a gustarnos a los frioleros, comenzó mi andadura en esta historia. Todo giraba tan deprisa... Pruebas, ensayos, trajes, formas, silencios y copas que intentaba controlar pero que dejaban al descubierto 1984. Todos se daban cuenta y de verdad que no me importaba. Es sólo que quizá no estaba muy acostumbrada a ser la "pequeña" (vale, en estatura sí, pero eso no me favorecía precisamente). Creo que una canción entre varios mundos ayuda bastante y por eso estamos donde estamos. O a lo mejor es por ser varios mundos para una canción, aun sin tener ni idea de por donde tirar como era mi caso.

La cuestión es que me lo pasaba bien e incluso a veces conseguía que se rieran y más a menudo que sonrieran. Dudaba de todo, hasta que entendí que no era tan difícil hacerse un hueco porque sólo era una más con quien jugar. Y lo que me divertía era ver que les necesitaba a todos encima de las tablas. Tan sólo hicieron falta un par de palabras y un sótano despreciable para olvidarme de la heroína local que tan fácil era ser. A eso se le iba añadiendo que me iban soltando de la mano poco a poco, en silencio y sin que yo apenas me diera cuenta pero que ahora sé que fue totalmente a propósito y lo agradezco. Sé que no miro con el mismo cristal y que desde aquí abajo se ve todo mucho más grande, pero he cruzado la frontera y ya no necesito tacones (de hecho así quizá me libre de algún que otro golpe de bajo o guitarra y consiga que me pasen por encima). Me ha encantado inventarme letras, intentar los coros, buscar las entradas, olvidar la salida, bailar mis nervios, alejarme del micro, disimular que no tenía ni idea, beber coronita, sentarme en el suelo, subir a despistar al de los botones, y cantar al oído mi error favorito... Seguiré haciéndolo hasta que me dejéis. Tan sólo dadme tiempo...

2005 Navarro Comunicación. Todos los derechos reservados