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VILLALBA,
2 DE MARZO DE 2007: NOCHE DE ESTRENO
Sí,
como en la excelente película de John Cassavettes,
la del viernes 2 de marzo fue una noche de estreno.
De entrada, estábamos tod@s l@s despreciables,
incluyendo un recambio para Fernando: Francis.
Si es que tenemos más banquillo que el
Barça, en serio.
Estrenamos
seis canciones: la INTRO en directo de SWEET JANE
(de Lou Reed), a cargo de la sección de
pulso y púa de la banda: Juan Antonio,
Josele y Seni; TWO PRINCES (de Spin Doctors),
cantada por Mauricio; BLACK VELVET (de Alanah
Myles), cantada por YOLANDA; GLORIA (en versión
Patti Smith); FAT BOTTOMED GIRLS (de Queen), cantada
-cómo no- por mí (con la inestimable
ayuda de todos en los estribillos); y SATURDAY
NIGHT'S ALRIGHT FOR FIGHTING (de Elton John),
cantada a pachas por Andrea y el abajo firmante.
La
prueba de sonido no auguraba nada bueno con estos
estrenos. Imprecisiones (cuando no absoluta ignorancia
de por dónde iban los tiros), dudas...
Pero, como cualquier amante del teatro sabe, un
mal ensayo general GARANTIZA un estreno triunfal.
Y en este caso se cumplió dicha regla.
Todas
y cada una de ellas quedaron muy, muy bien (sin
falsas modestias). De las otras canciones, mejor
no comentar mucho...
Pero,
una vez más, el público disfrutó.
Y nosotros también, qué leches.
Y de eso se trata, ¿no?
Pues
nada, que nos vemos en el próximo.
J.D. (no, no soy Salinger. Soy el otro J.D.)
P.D.: Y de De Juana, ni una palabra, oyes...
EL
CONCIERTO
La
frontera. viernes 2 marzo 2007 Vente un viernes
a verlos, vente un viernes a olvidarte del mundo,
ven a sentir las guitarras en tu estómago
a oler los nervios previos al concierto, ven a
ver a la cantantes nerviosas pidiendo botellas
de agua caliente. Observa como sus ojos están
brillantes, como enamoradas, ellas jamás
lo confesaran. Fíjate en el batería
que parece salido de un cuento de magos y brujas,
el cantante está hablando con el camarero
seguro que está comentando la última
película que ha visto, (es un loco del
cine), ves a una morena moverse entre la gente,
sin querer molestar muy educada esa es Andrea
que de pequeña no tiene nada. Yolanda baja
las escaleras y me busca para compartir unos ratitos
buenos que nos damos riendo y buscando la broma,
observamos al público, nos preguntamos
quien bailará como un loco, yo me subo
donde está Ramón así lo veo
desde otro ángulo, veo como disfruta Fernando
en el bajo, Mauri con su eterno cigarro, no se
como puede cantar, y como no tiene llena las teclas
de ceniza, Seni mira sus cables pues siempre las
coristas le pisan los pedales y se lo ponemos
difícil, las luces se apagan, va a empezar,
el silencio se detiene esperando, Juan es el que
manda. y Un, dos, tres y las guitarras gritan
al unísono, no te contaré más,
vente.
Inma
Corrupción
VILLALBA,
24 NOVIEMBRE 2006: REENCUENTRO
¡Qué
gozada! De verdad, ¡qué gozada! Es
lo único que se me ocurre decir de este
penúltimo concierto del 2006.
¿Musicalmente?
Bueno, hubo de todo: Faltó Ramón,
por lo que a veces, más que "reverb",
parecía que estábamos homenajeando
a "Darth Vader". Por otro lado, alguien
-y no me pidáis nombres, por favor-decidió
que, habiendo un buen berrido, ¿quién
quiere sutilezas? Eso sí, Tobías
no ha sonado mejor ni tan feliz en su vida. ¿El
motivo? Fernando regresaba, tras perderse el anterior
"bolo" por razones que no vienen al
caso. De ahí que sólo pueda resumir
esta actuación diciendo eso: qué
gozada. Trataré de explicarme planteándoos
un par de preguntas: ¿sabéis qué
se siente sobre un escenario cuando al mirar a
tu alrededor te encuentras con las pletóricas
sonrisas de Fernando, Ana, Mauricio, Juan Antonio
(lo digo en serio: verte sonreír en medio
de un concierto es uno de los mayores placeres
que conozco. Y no es broma.)? ¿Qué
se siente (2) cuando miras a l@s camarer@s y ves
que están bailando mientras ponen copas
a las 3'30 de la madrugada? ¿Qué
se siente (y 3) cuando el público deja
de ser público para convertirse en un cuerpo
de baile que se mueve a las órdenes de
mis dos coreógrafos favoritos: Willy y
Alfonso Cincogayspuntocom? Pues eso: UNA GOZADA
TOTAL. Coño, no iba a robarle el título
a una de mis películas favoritas así
como así, ¿no?
Como
siempre, con cariño,
J.D.
LA
FRONTERA, 27 OCTUBRE 2006
Se
ve que, en LA FRONTERA, la noche del 27 de octubre
tocaba milagro (bueno, en realidad tocábamos
LOS DESPRECIABLES): quiero decir que estaba escrito
que tenía que suceder un milagro. Por un
lado, contábamos con el "debut"
de Tom Spain, pedazo de cantante donde los haya.
Además, Fernando no podía venir,
por lo que le sustituía otro gran bajista,
Francis.
El
problema es que el único ensayo que haríamos
con ellos sería el de la prueba de sonido
(algo que ya es tradición para nosotros)...
prueba de sonido a la que yo no podía asistir
(si vais al teatro Arlequín de Madrid,
sabréis el motivo). Por suerte, sí
estaba Ramón al mando del sonido, y el
resto de la base despreciable. Y, nada, lo dicho:
sinceramente, creo que fue un gran concierto.
Angie volvió a demostrar que es muy grande
y, en general, creo que el público disfrutó
tanto como nosotros. Porque esta vez, sí:
el público "sí" era el
de LA FRONTERA. Y LOS DESPRECIABLES volvimos a
demostrar algo que ya sabíamos: cuando
somos malos, somos muy malos, pero cuando somos
buenos, somos tremendos. Besos.
J.D.
LA
FRONTERA, 15 SEPTIEMBRE 2006
Podría
parafrasear a un célebre crítico
teatral neoyorquino, quien, tras asistir al estreno
de una comedia, redactó la siguiente nota
crítica: "Ayer se estrenó la
comedia XXX (no recuerdo el título). ¿Por
qué?".
Bueno, no sería justo si me pusiera tan
autocrítico, pero he/hemos de admitir que
no fue nuestro mejor concierto. Es más,
yo diría que no entra en el Top 50 de nuestros
mejores bolos. ¿De quién fue la
culpa? De nadie. Y de todos. Eso de contar con
un sistema de rotaciones como el Barça
de Rijkaard no siempre funciona. Por otro lado,
el público no era el de siempre: no me
refiero a las personas en sí, listillos,
sino a su actitud, a su -¿por qué
no?- talante.
Esta
vez estuvimos casi todos (faltaban el tío
Cutu y Andrea). Fueron más de dos horas
y media de concierto. Largo, muy largo. Y con
algunos baches que no los supera ni el alcalde
Gallardón. Eso sí, chapeau por Juan
Antonio (me da igual lo que digáis: si
se lo merece, se lo merece): jamás he visto
a alguien sudar tanta sangre sin que se note desde
el público. Pero yo, que ya le conozco
desde hace un tiempo, puedo dar fe de que se dejó
la salud en el escenario. En fin, por eso es el
"maestro" en las presentaciones. Pero
creo que ya lo sabíais, ¿no?
Y
un segundo "chapeau" para Mauri: reconozco
que no fue "mi" noche. Cansado, nervioso,
no supe hacer mi papel de "frontman".
Menos mal que tenemos banquillo (como el Barça,
fíjate) y Mauri estuvo al quite: bailando,
dando espectáculo, entregándose.
Mauri, hermano, gracias. Besos gordos.
J.D.
P.D.1:
Fernando, me alegro de que solucionaras lo de
la correa del bajo. Ahora, arréglate lo
otro, hijo, que nos tienes en un sinvivir. Dicho
desde el cariño y el respeto, que conste.
P.D.2: A quien corresponda: un "Summertime"
precioso, elegante, "cool". Pero me
parece que no era el sitio indicado. No sé,
sobre gustos
Pero, insisto, una joya. En
serio.
LA
FRONTERA, 25 DE AGOSTO DE 2006
Tras
nuestro "Viaje a la Alcarria" particular,
de vuelta a casa, a LA FRONTERA. Un concierto
que se presentaba -como tantos- algo complicado:
debido a la ausencia de Mauri, Seni y Ramón,
se optó por hacer un concierto "de
testosterona", esto es, sin ninguna de las
chicas (aunque, al parecer, nadie avisó
a Yolanda, que sí vino). Pero Juan Antonio
pensó que estaría bien probar algo
distinto, e invitó a una cantante que ya
había grabado con él y con Josele:
Angie (ya os hablaré de ella). Por otro
lado, yo no podía estar en la prueba de
sonido, con lo que un ensayo era algo impensable.
Como veis, buenos augurios.
Pues
sí, listos, el concierto resultó
espectacular. Angie (con el debido respeto y cariño
y admiración a nuestras Despreciablesas)
es, como diría Eddie Cochran, "something
else". ¡Qué voz, qué
estilazo, qué gusto cantando
y qué
uñas! Para simplificar, pensad en Patti
Labelle + Barbra Streisand + Aretha. Bueno, pues
es algo así (y no exagero un pelo).
Fue un concierto especial, ya digo. Por un lado,
el ya habitual duelo de guitarras Juan Antonio
/ Josele. Y, por otro lado, el choque de diosas
Yoli / Angie.
Tenía razón George Harrison cuando
dijo que Billy Preston y Eric Clapton hicieron
que los Beatles sacaran lo mejor de sí
mismos como músicos y como personas: ¡no
hay nada como una bocanada de aire fresco para
que todo vaya a mejor!
J.D.
P.D.:
Para que no penséis que todo fue un lecho
de rosas, he de elevar una queja al departamento
"Mucho ruido y no te quejes": no recuerdo
tanta "cera" (esto es, volumen brutal)
en el escenario desde los lejanos tiempos del
Kenny Bell. Que conste.
MINIGIRA
"DESPRECIABLES 2006": MOLINA DE ARAGON,
29 julio 2006
Si
los WHO dan dos conciertos en España y
la prensa dice que es una gira, ¿por qué
nosotros no vamos a poder hacer una minigira de
un solo concierto? ¡Eso sí, menudo
concierto!
Lo
organizaron Kike Romero (igualito que el cantante
de Midnight Oil, pero en guapo) y la gente del
Casino de Molina de Aragón (provincia de
Guadalajara, pero ya casi, muy casi, en Aragón).
En cuanto me enteré, mi imaginación
echó a volar: un Casino tipo Montecarlo,
al aire libre, la silueta del castillo recortándose
contra el cielo estrellado, el glamour, el público
de esmókin y traje de noche, el cátering
de lujo (caviar, champán, whisky de malta,
m&m's azules y rojos, ¡qué sé
yo!). Pero no. No fue eso. Fue algo mucho mejor.
Aunque
La
llegada (según me contaron) estuvo muy
bien: una comida de las que le gustan a Fernando
(nuestro gourmet personal), un trato exquisito,
un par de hoteles pequeños pero coquetos.
Pues eso, que, de momento, bien.
La
prueba de sonido ya fue otra cosa. De entrada,
el escenario no estaba delante de la silueta del
castillo, etc. No. Cubierto por un tejadillo de
uralita, estaba en el patio-jardín del
Casino, en el centro de la ciudad, aunque los
frondosos árboles que lo rodeaban le daban
un aire más de cabaña para Neil
Young que de tarima para Paquito el Chocolatero.
La mesa de sonido estaba al otro lado de la platea-pista
de baile, justo delante de la puerta que daba
acceso al edificio del bar y salones de juegos.
Por
cierto, el ¿camerino? estaba en el primer
piso de dicho edificio (la cosa no pintaba bien
para el que esto firma). Alrededor de la pista,
varias mesas (a ras de suelo o en unos balconcillos
elevados) estaban ocupadas por las fuerzas vivas
del lugar, todas ellas sexagenarias, como poco.
¿Todas? No. En una mesa, un joven aspirante
a escritor existencialista (por lo menos, iba
de negro) se pasó toda la prueba leyendo
y escribiendo notas en un bloc. La prueba en sí
fue un infierno, sobre todo para el "genio"
Phil Ramón. No sólo hubo más
acoples que nunca (y se nos da muy bien eso de
acoplar), sino que, cada cierto tiempo, recibía
la visita de tres o cuatro damas más o
menos airadas, quejosas del volumen brutal de
la música. Eso sí, fiel seguidor
de Tagore, Ramón permanecía impertérrito.
¿O será que, después de tantos
años, se ha vuelto autista? No sé.
La
cena fue algo inenarrable. La gente del Casino
(bueno, su presidente, cuyo nombre -y a Dios pongo
por testigo que me estoy muriendo de vergüenza-no
recuerdo en estos momentos) tuvo la gentileza
de invitarnos: eso sí, no contaba con que
seríamos más o menos dos mil comensales.
Una vez más, elaborar la lista de las canciones
se convirtió en una empresa tan complicada
-sino más-como elaborar la lista electoral
de un partido político. Y no exagero. Pero
lo logramos.
Llegó,
al fin, la hora del concierto. Como siempre, yo
me había mosqueado con mis adorables compañeros.
Habían decidido, "comme d'habitude",
que me bastaban y sobraban diez minutos entre
la cena y la primera canción para: a) hacer
la digestión; b) ponerme la ropa del concierto;
y c) calentar mínimamente cuerpo y voz
para, cuando menos, poder hacer algo pasable,
ya que no digno. Con todo, salimos a tocar. Y
fue una experiencia inolvidable. La energía
que nos transmitió Kike (y no es coña
ni sensiblería) sacó lo mejor de
nosotros. Y eso que, durante prácticamente
una hora, el público lo formaban -y no
exagero-un grupo de niñas de unos diez
años que, sentadas en primera fila, en
sillas blancas de plástico, nos jaleaban
y animaban como harían en un concierto
de Menudo o de Parchís. Bueno, sin olvidar
la presencia y aportación de un espectador
de excepción: Guillermo, el hijo pequeño
(?) de Mauricio Despreciable, en su primer concierto
del grupo. Eso sí, desde la acera de enfrente
(sin segundas, por favor), nos aplaudían
y animaban mogollón de chaval@s que no
eran socios del Casino.
Lo
increíble fue que, poco a poco, la pista
se fue llenando de gente de todas las edades (incluido
el aspirante a Camus). Además, el presidente
del Casino decidió que era absurdo dejar
en la calle a l@s chaval@s que nos seguían
al otro lado de la verja, con lo que aquello se
puso hasta arriba de gente. ¿El resultado?
El de siempre: cuesta hacer entrar al público,
pero cuando se le atrapa, se vuelve loco y quiere
más y más y más. Lo entiendo,
y os explicaré porqué: sentado en
un lateral, en uno de mis ratos de "descanso",
me detuve a escuchar y observar DE VERDAD al grupo.
Y fue entonces, en uno de esos duelos de solos
Juan Antonio-Josele, cuando me di cuenta de que
estaba emocionado. Me emocionaba -me emociona-formar
parte de un grupo tan bueno como éste.
TAN BUENO, DE VERDAD. Pero todo tiene un límite
y un final (salvo mis crónicas y escritos,
según me comenta mucha gente). Y aquel
concierto llegó a su fin. Para nosotros
fue una noche especial. Y, según nos contaron,
para la directiva del Casino, también:
incluso llegaron a hablar de repetirlo con una
periodicidad mensual. Lo que hace la excitación
y el alcohol. De todas formas, gracias, Molina.
Muchas gracias. De todo corazón.
P.D.:
Fernando, hazte revisar la correa del bajo. ¡Qué
concierto te/nos dio!
P.D.2: Seni: el año que viene, ven en tren.
¿Vale?
P.D.3: Lo de las dos P-D. anteriores es cosa nuestra.
Es que hablamos poco entre nosotros, así
que tengo que aprovechar cualquier oportunidad
J.D.
(no, no soy J.D. Salinger. Soy otro)
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